Bring it on!

Hoy vengo a escribir.
No se de qué, no se por qué.
Simplemente vengo a escribir.
Vengo a redactar lo que pasa por mi cabeza.

Hoy tengo bronca, estoy angustiada y tengo miedo.

Bronca que produce la impotencia de no poder hablar.
Angustiada porque tengo adentro mio demasiadas palabras no dichas.
Miedo por lo que vendrá. Miedo por lo que pasará al sacarlo de adentro.

Quiero decir: gracias y perdón, a todos los que me hicieron mierda y me tiraron al piso. Con o sin intención.

Por ahí la culpa fue mia. Digo, entregarse sin más. Dando el todo por el todo...sin esperar nada a cambio. ¿Sin esperar nada?
Bueno, sí. Algo de respeto, algo de cariño. (¿Es pedir tanto?)

No voy a pedir que me quieras, si no querés hacerlo. Pero por lo menos podés avisar que ya no estás interesado. No le hablo a nadie en particular. Le hablo a todos esos "hombres" que de un día para el otro "dejaron de querer". A todos esos, de corazón: GRACIAS.

Hoy lo puedo decir con todas las letras: me la banco.
Me banco que me lo digan de frente, aunque ninguno tuvo las pelotas de hacerlo.

Puedo vivir sabiendo que "no querés estar conmigo", lo que realmente me molesta es darme cuenta que estuve todo ese tiempo con una persona que no tenía las pelotas para afrontar lo que sentía (ni para bien, ni para mal).

Y también digo: PERDÓN.
Soy una rompepelotas, y lo digo con todas las letras, pero, ¿Qué mujer no lo es?

Algunos me hablaron de un "límite".
Sinceramente, no se cuál es el límite. Y sigo sin saberlo.
Cuando lo averigue, se los cuento.

Hoy se que no tengo límites, y estoy alerta, por ahí un día de estos lo encuentro. Vaya uno a saber las vueltas de la vida.

Mientras tanto pido perdón por los planteos pelotudos y por mi impuntualidad.

Por el resto, no. No pienso pedir perdón por ser cómo soy.
Me decían:
-¡Estás loca!
-¡Chocolate por la noticia, corazón!

Me conociste así, y así sigo.
A veces con una actitud que me llevo el mundo por delante y otras veces acurrucada como un pollito mojado que tiene miedo a las películas de terror (incluida Scary Movie).

Y bueno, sino te gusta ahí está la puerta. Tal vez ese fue mi error, dejar la puerta abierta...

En realidad, mejor. Así se fueron yendo como llegaron, espero que diferentes, espero que hayan aprendido algo. Porque yo, aprendí mucho. De todos y cada uno de ellos - tampoco es que fueron taaaantos - pero digamos que me dejaron algo. Algunos cosas materiales y otros me dejaron pensando, reflexionando.

Como no podía ser de otra manera, me encuentro a mi misma tipeando a la una y veinte de la mañana, tal y como el día que arranqué este blog hace ya tanto tiempo.

Estoy diferente. Estoy distinta.

Pasé una tormenta, y estoy de pie.

Tengo miedo, no lo voy a negar.
Pero es un miedo lindo. Es un miedo que me hace querer moverme, que hace que me den ganas de HACER.
Es la clase de miedo que te invita a enfrentarlo a decirle: "C'om, bitch! Bring it on!".

Vení futuro.
Soy más fuerte.



De vuelta al ruedo

Cosa loca, esto de los blogs.
 Hace mucho que ni entraba al link, y ahí sigue.
Están esperándote.
Son como un tamagotchi, solo que si no los alimentas, Blogger no te va a mandar un mail para recordarlo que lo alimentes.

Ahora estoy en una veta más visual de mi vida.
Estoy haciendo fotos...y...¿Por qué no compartirlas acá?

Paseando por la ciudad de Buenos Aires, te podés encontrar a la luna, a la vuelta de la esquina.



 Mis fotos en: Q'enqo - Fotografía

Still Unwritten

No hay nada que me desespere más:
Página en blanco.
Cursor del Word parpadeando.

Me desespera, y a la vez me genera un desafío.
Me propongo ganarle a ese cursor.
Las páginas en blanco son una incógnita.
Un signo de interrogación abierto hasta el infinito.

Quiero saber qué palabras van a aparecer, qué hermosas historias van a relatar, qué personajes van a cobrar vida, qué maravillosos paisajes van a describir.
Y, así como las páginas en blanco de mi cuaderno, me intriga mucho mi destino, mi propia vida. El mismísimo mañana, es una página en blanco. Crea una intriga, y un desafío. Nadie sabe qué va a suceder mañana. Tenemos un abanico infinito de posibilidades. Es increíble tener la conciencia de que todos -absolutamente todos- los días de nuestra vida son una página en blanco.

Todos los días tenemos una nueva oportunidad para vivir, para aprender, para sonreír, para sorprendernos, para descubrir, para abrazar, para besar, para amar, para soñar, para disfrutar de las pequeñas grandes maravillas de esta vida. Hay que animarse a sumergirse a buscar las palabras que nunca creíste que ibas a decir, esas que están casi olvidadas. Usálas para escribir tu historia. Nunca nadie va a poder decir las palabras de tu mente, de tu corazón, de tu alma. Nadie va a decir las palabras de tus labios, porque son tuyas y de nadie más.

Tenemos la posibilidad de reescribir, de volver para atrás, de corregir lo que no nos gusta.

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir nuestra propia historia.

Lo que sabemos con certeza es lo que vivimos y experimentamos.

El ayer es seguro.

The rest…still unwritten.

Actitud: "Pantalón blanco"

Vivimos en un mundo de apariencias. La primera impresión es la que cuenta. La ropa que elegimos vestir habla de nosotros, nos identifica, se relaciona directamente con nuestra esencia.

Las prendas blancas y negras son Básicos en el guardarropa de cualquier mujer. Pero, hay básicos que traicionan.

Para la mayoría de las mujeres ponerse un pantalón blanco es todo un desafío, casi tanto como escaparle a su torta favorita en una fiesta, bajo el lema "estoy a dieta".

"El negro disimula; el blanco no, todo lo contrario", te dicen. Y le ponen una tonadita al final que te hace sentir una heladera o un Kohinoor (para las menos favorecidas en cuestión de altura). Una vez que te lo dicen: FUISTE. Y fuiste no porque te quede realmente mal, sino por la voz que resuena en tu mente: "El blanco no..." Y, te termina convenciendo. Que se marca más acá, que me hace el culo grande, que el pozo, que los pelos...¡¿Los pelos?! Sí, los pelos. No hay chance que se te vean con un pantalón, pero no importa vos estás convencida que sí; y que venga a refutartelo el vecino, la peluquera, un científico de NASA, la verdad es la tuya. En ese momento, te empezás a apachuchar, te lo terminás sacando; y te ponés ESE pantalón, TU pantalón. Ese que combina con todo, que te queda bien siempre, que está adaptado a vos, ESE que nunca te decepcionó.

Ahora, yo digo (y se que por lo menos, cuento con el apoyo de seis mujeres): el tema de la ropa que decidís usar pasa también por la actitud con la que la lleves. Por eso yo propongo una nueva actitud la "Pantalón blanco": es una actitud de auto-superación, de romper con los propios límites (nuestros límites están nuestra mente), es esa actitud con la que salís a la calle a llevarte el mundo por delante, la que no le tiene miedo a la crítica, la que marca su presencia, la que no va a permitir que nada ni nadie la derrumbe. 

No le tengas miedo al blanco, todo lo contrario, aprendé a amarlo. ¡Queré a ese pantalón! 

Tal vez, quién te dice, puede convertirse en tu próximo ESE, que queda bien con todo.


Siguiendo con esta onda, mis queridas/os (¿Por qué no?), les dejo un fragmento de una canción que habla un poco de esto:


"Hoy no has sido la mujer perfecta que esperaban ha roto sin pudores las reglas marcadas,
Hoy has calzado tacones para hacer sonar sus pasos,
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso.

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti,
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño,
Hoy vas a conquistar el cielo sin mirar lo alto que queda del suelo,
Hoy vas a ser feliz aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo,
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado."







A Cata.

Ausencia

Nunca creí que la ausencia un objeto al que, normalmente, le doy tan poca importancia, pudiera ser la causa de mi insomnio.

La voz de mi mente, desobediente, se declaró en huelga general tomó un megáfono, y grita desaforadamente. Está decidida a no dejarme dormir. Está de huelga, sí. Le falta algo. Mi mente siente la ausencia. Mi cuerpo también.

El Insomnio llevó a mi mente de paseo, a un lugar muy lejano, donde se almacenan los pensamientos y los recuerdos. Lugar intangible y sideral, donde la única vía de acceso es nuestra propia mente. He allí donde descubrí que tengo guardadas algunas ideas. Disparadores de la imaginación.

Mi cabeza voló muy lejos. Y cuando volvió, me obligó a escribir. Me obliga a no callarme, me obliga a que mis dedos se paseen rápidamente por el teclado y con un tic-tic acelerado, vayan formando palabras que materialicen mis ideas.



Espero que mi mente haya cumplido su cometido, ya me hizo escribir. Espero que se de por satisfecha, y, por fin, me deje descansar.


¡Almohada, volvé!