Still Unwritten

No hay nada que me desespere más:
Página en blanco.
Cursor del Word parpadeando.

Me desespera, y a la vez me genera un desafío.
Me propongo ganarle a ese cursor.
Las páginas en blanco son una incógnita.
Un signo de interrogación abierto hasta el infinito.

Quiero saber qué palabras van a aparecer, qué hermosas historias van a relatar, qué personajes van a cobrar vida, qué maravillosos paisajes van a describir.
Y, así como las páginas en blanco de mi cuaderno, me intriga mucho mi destino, mi propia vida. El mismísimo mañana, es una página en blanco. Crea una intriga, y un desafío. Nadie sabe qué va a suceder mañana. Tenemos un abanico infinito de posibilidades. Es increíble tener la conciencia de que todos -absolutamente todos- los días de nuestra vida son una página en blanco.

Todos los días tenemos una nueva oportunidad para vivir, para aprender, para sonreír, para sorprendernos, para descubrir, para abrazar, para besar, para amar, para soñar, para disfrutar de las pequeñas grandes maravillas de esta vida. Hay que animarse a sumergirse a buscar las palabras que nunca creíste que ibas a decir, esas que están casi olvidadas. Usálas para escribir tu historia. Nunca nadie va a poder decir las palabras de tu mente, de tu corazón, de tu alma. Nadie va a decir las palabras de tus labios, porque son tuyas y de nadie más.

Tenemos la posibilidad de reescribir, de volver para atrás, de corregir lo que no nos gusta.

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir nuestra propia historia.

Lo que sabemos con certeza es lo que vivimos y experimentamos.

El ayer es seguro.

The rest…still unwritten.